Tengo
que empezar mi Trastienda con un agradecimiento a mi querido amigo J.F., más
conocido por el “anónimo”. Gracias por tu música, gracias por tus poesías,
gracias por tu constancia, han hecho un poco más agradable este confinamiento.
He de decirte también que gracias a ti mi Trastienda ha subido mucho de
lectores, de calidad y de calidez. Mil gracias. Me gusta saber que mi
Trastienda es compartida por alguien tan especial para mi familia (ya lo sabe
usted, aquí tiene su espacio).
Mil
gracias también a mis lectores por interesarse por mi y por él y, al ver mi
poca constancia en los “post”, preguntarme si me pasaba algo. Supongo que, a
todos, esta situación de la pandemia nos ha cambiado mucho la vida. Dos
palabras han sido constantes para mi en estos días tan tristes: aceptación y
confianza.
Últimamente
me asomo a mi Trastienda de manera fugaz y, aunque escribir me quita mis
temores y me ayuda en mis sentimientos, creo que me está pidiendo una
excedencia. En estos momentos en los que se supone que tengo más tiempo sucede
todo lo contrario, no encuentro el momento. Además, necesito estar lo más
posible con mi familia, mis amigos, mis paisajes, vivir el día a día; en pocas
palabras, la vida se ha convertido en lo más importante en estos momentos.
Seguramente algún día volveré a escribir mis “post” rosas, cursilones, que es
lo mío; ya lo saben, siempre me han sido de gran ayuda para organizarme en mis
emociones.
En
cualquier caso, continuaré pensando que ha sido gratificante compartir algo con
Angelito.

Bien. Yo también me pido una excedencia. Lo de la trastienda ha sido una excepción. No suelo utilizar este tipo de medios de comunicación. y creo que hay un exceso de braseros virtuales. Que tengáis, todos y todas, un buen verano y una buena vida.
ResponderEliminarOs dejo dos poemas, uno de Vicente Gallego, sobre la amistad y otro de Felipe Benitez, que leí el potro día.
Pocas veces encuentras, amistad,
ResponderEliminarel lugar que mereces en los versos de un hombre:
te lo usurpa el amor, ese efecto inconstante,
sentimental y tópico que se dice tu hermano.
No pretendo cargarte de adjetivos,
compararte con nada ni sumar tus virtudes;
solamente quisiera, aunque sea una vez,
certificar mi asombro ante tu gran ausencia
y rendirte homenaje.
Yo te canto, amistad,
Sosegada pasión que bendices la vida
ADVERTENCIA
ResponderEliminarSi alguna vez sufres –y lo harás-
por alguien que te amó y te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocables mundos.
Así que cuando sufras –y lo harás-
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.