jueves, 11 de junio de 2020

Me pido una excedencia

Tengo que empezar mi Trastienda con un agradecimiento a mi querido amigo J.F., más conocido por el “anónimo”. Gracias por tu música, gracias por tus poesías, gracias por tu constancia, han hecho un poco más agradable este confinamiento. He de decirte también que gracias a ti mi Trastienda ha subido mucho de lectores, de calidad y de calidez. Mil gracias. Me gusta saber que mi Trastienda es compartida por alguien tan especial para mi familia (ya lo sabe usted, aquí tiene su espacio).
Mil gracias también a mis lectores por interesarse por mi y por él y, al ver mi poca constancia en los “post”, preguntarme si me pasaba algo. Supongo que, a todos, esta situación de la pandemia nos ha cambiado mucho la vida. Dos palabras han sido constantes para mi en estos días tan tristes: aceptación y confianza.
Últimamente me asomo a mi Trastienda de manera fugaz y, aunque escribir me quita mis temores y me ayuda en mis sentimientos, creo que me está pidiendo una excedencia. En estos momentos en los que se supone que tengo más tiempo sucede todo lo contrario, no encuentro el momento. Además, necesito estar lo más posible con mi familia, mis amigos, mis paisajes, vivir el día a día; en pocas palabras, la vida se ha convertido en lo más importante en estos momentos. Seguramente algún día volveré a escribir mis “post” rosas, cursilones, que es lo mío; ya lo saben, siempre me han sido de gran ayuda para organizarme en mis emociones.
En cualquier caso, continuaré pensando que ha sido gratificante compartir algo con Angelito.
Un cálido abrazo, espero que con mucha salud todos sigamos recorriendo aventuras.

3 comentarios:

  1. Bien. Yo también me pido una excedencia. Lo de la trastienda ha sido una excepción. No suelo utilizar este tipo de medios de comunicación. y creo que hay un exceso de braseros virtuales. Que tengáis, todos y todas, un buen verano y una buena vida.
    Os dejo dos poemas, uno de Vicente Gallego, sobre la amistad y otro de Felipe Benitez, que leí el potro día.

    ResponderEliminar
  2. Pocas veces encuentras, amistad,
    el lugar que mereces en los versos de un hombre:
    te lo usurpa el amor, ese efecto inconstante,
    sentimental y tópico que se dice tu hermano.
    No pretendo cargarte de adjetivos,
    compararte con nada ni sumar tus virtudes;
    solamente quisiera, aunque sea una vez,
    certificar mi asombro ante tu gran ausencia
    y rendirte homenaje.
    Yo te canto, amistad,
    Sosegada pasión que bendices la vida

    ResponderEliminar
  3. ADVERTENCIA

    Si alguna vez sufres –y lo harás-
    por alguien que te amó y te abandona,
    no le guardes rencor ni le perdones:
    deforma su memoria el rencoroso
    y en amor el perdón es sólo una palabra
    que no se aviene nunca a un sentimiento.
    Soporta tu dolor en soledad,
    porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
    está justificado si fuiste
    desleal a tu conciencia, no apostando
    sólo por el amor que te entregaba
    su esplendor inocente, sus intocables mundos.

    Así que cuando sufras –y lo harás-
    por alguien que te amó, procura siempre
    acusarte a ti mismo de su olvido
    porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
    Y aprende que la vida tiene un precio
    que no puedes pagar continuamente.
    Y aprende dignidad en tu derrota
    agradeciendo a quien te quiso
    el regalo fugaz de su hermosura.

    ResponderEliminar