jueves, 11 de junio de 2020
Me pido una excedencia
Tengo
que empezar mi Trastienda con un agradecimiento a mi querido amigo J.F., más
conocido por el “anónimo”. Gracias por tu música, gracias por tus poesías,
gracias por tu constancia, han hecho un poco más agradable este confinamiento.
He de decirte también que gracias a ti mi Trastienda ha subido mucho de
lectores, de calidad y de calidez. Mil gracias. Me gusta saber que mi
Trastienda es compartida por alguien tan especial para mi familia (ya lo sabe
usted, aquí tiene su espacio).
Mil
gracias también a mis lectores por interesarse por mi y por él y, al ver mi
poca constancia en los “post”, preguntarme si me pasaba algo. Supongo que, a
todos, esta situación de la pandemia nos ha cambiado mucho la vida. Dos
palabras han sido constantes para mi en estos días tan tristes: aceptación y
confianza.
Últimamente
me asomo a mi Trastienda de manera fugaz y, aunque escribir me quita mis
temores y me ayuda en mis sentimientos, creo que me está pidiendo una
excedencia. En estos momentos en los que se supone que tengo más tiempo sucede
todo lo contrario, no encuentro el momento. Además, necesito estar lo más
posible con mi familia, mis amigos, mis paisajes, vivir el día a día; en pocas
palabras, la vida se ha convertido en lo más importante en estos momentos.
Seguramente algún día volveré a escribir mis “post” rosas, cursilones, que es
lo mío; ya lo saben, siempre me han sido de gran ayuda para organizarme en mis
emociones.
En
cualquier caso, continuaré pensando que ha sido gratificante compartir algo con
Angelito.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
