El otro día fui a una exposición de pintura, Woman Pop Art, bueno asistí
al café y las copas ya que por razones de trabajo llegué tarde; pero fui y
estuve con las artistas y su profesora. Esta última, nada más sentarme, me fijé
que llevaba una camiseta con la foto de Audrey Hepburn y ya con eso me tiene en
el bote.
Como os decía, estuve con ellas y me sentí muy bien. Y pensé en mi
compañero Míster Parker, que siempre me habla de lobos (por cierto, historias
muy interesantes) y de la gente friki. Y ustedes dirán ¿y esto a qué viene?,
aquí la menda ya se anda por las ramas de Paquito Pla. El diccionario describe
friki como raro, extravagante, pintoresco, persona que practica desmesurada y
obsesivamente una afición. Mi compañero para resumir describe a la gente friki como
los que hacen de lo cotidiano algo genial.
¡¡¡VIVA LA GENTE FRIKI!!!
Recordé, de cuando estudiaba, a algunos de los profesores de los que
llamaríamos “normales” y me vino a la cabeza la pizarra, ese cuadro aburrido,
arriba, sin expresión, enfrente la mesa con sus sillas correspondientes siempre
en el mismo lugar alineadas correctamente una detrás de la otra, monotonía tras
más monotonía y la voz a lo lejos: hoy toca la página 14 del apartado… No
quiero que se ofendan, de algunos de esos profesores guardo un buen recuerdo y
mucha gratitud, pero de otros…
Pues bien Andrada posiblemente tú también perteneces a la gente friki que hizo una exposición por
el día de la mujer trabajadora, original, agradable; y estando con las artistas
casi me entraron ganas de ponerme a pintar esa misma tarde cual posesa por la
sincera ilusión que le ponen y el entusiasmo y por un momento olvidé lo
cotidiano que puede ser un día nublado y frío a las 7 de la tarde y encima
martes.

Bien.
ResponderEliminarExiste el autor, pero esta mañana desea ser anónimo.
Me alegra y me enternece su página.
Recuerdo las palabras de mi hija X: "Siempre las palabras calman, sacian ciertas hambres, llenan ciertos vacíos, no nos solucionan la vida, ni los amores, ni las tristezas, ni las pérdidas, pero nos ofrecen un camino por donde llevar nuestros sentimientos"
(Aunque siempre hay que estar vigilante con las palabras, porque como decía mi amigo Y: "Leer es una forma de rezar. Escribir es una forma de predicar. En el escritor siempre anda escondido un clérigo").
En cualquier caso y como final, las palabras de mi hijo Z: "Mi agradecimiento más sincero a todos los que hacen de esta vida algo deseable".
Aquí cesa, por hoy, todo discurso: Que acabe bien el día o que el día no acabe con usted.
Un admirador.
Agradezco tus comentarios,muchas gracias.
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