Después de leer este artículo me viene a la cabeza la palabra vulnerable y el recuerdo de la visita, año tras año, a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Al recorrer los puestos siento como si el tiempo se hubiera detenido en épocas pasadas. Una simple etiqueta blanca con los bordes azules me recuerda el papel azul con el que se forraban los libros de texto y, les contaré un secreto, me recuerda aquel día que tuve la feliz idea de forrar mis libros de historietas de azul y ponerles por fuera las etiquetas de Ciencias, Matemáticas, etc. La cosa funcionó hasta que mi madre, sorprendida porque repentinamente tuviera tanto interés por el estudio, descubrió el invento que duró poco, me descubrieron pronto.
Durante la
visita a la Feria de este año empecé a mirar unas tarjetas antiguas, con muchas
flores, ya lo saben, muy vintage (¿lo dudaban?) y entre ellas había una foto en
blanco y negro con cierto color amarillento por el paso del tiempo. La foto era
de un señor de unos treinta y tantos años, con traje de pana, pelo engominado
muy peinado y con una dedicatoria a su chica fechada el 26 de mayo de 1958.
Enseguida pensé dónde estaría ahora su chica, o él y por qué la foto había ido
a parar olvidada a una caja con el rótulo de 2 x 1 euro.
Supongo que
los descendientes de Marilyn necesitarían dinero porque, las cartas de amor y
los sentimientos, ¿se venden? De ahí la palabra vulnerable, nada es perdurable
sólo los recuerdos y, a veces, tengo mis dudas. Me consuela pensar que las
fotos y los recuerdos se las quedarán los hijos, las familias, los amigos y
amigas y, espero, no pasarán a un stand con el rótulo 2 x 1 euro.


No hay comentarios:
Publicar un comentario