Charlar con Míster D. hablando de temas nostálgicos me resulta un poco
raro puesto que él es bastante pragmático y, la verdad, es que, como él dice, esto
de hablar del pasado encierra cierta
incertidumbre pues jugamos con la memoria caprichosa, los olvidos y el recuerdo
de ciertos fragmentos imaginarios. Así que enseguida volvemos a nuestra propia
realidad cotidiana, que es posiblemente la más cercana y segura.
![]() |
| Foto: Mateo Martínez Monfort |
- No, si encima tendré yo la culpa, ya sabes que las decisiones siempre
han sido cosa de dos en nuestro caso.
- Por supuesto que sí pero tus elementos de convencimiento fueron más coherentes.
Y que conste que aquí la menda lo intentó: que si los grandes almacenes están
más cerca, que si pasas más desapercibida, ya sabes, en una capital pones un
elefante en medio de una calle y nadie se inmuta. Que conste que ahora eso me
horroriza.
Y aquí estoy, en un pueblo y encantada de formar parte de él. Los
comienzos fueron mejor para Míster D. (su capacidad de adaptación es increíble),
no pasó lo mismo conmigo. Si me hubiera visto la dueña de la casa donde
habitamos durante un tiempo cómo hacía la simple maniobra de encender la
chimenea, se hubiera arrepentido de alquilarla a la urbanita de turno. Dejé la casa
cual barbacoa humeante, al estilo Georgie Dann. Pero tranquilos, lectores de la
trastienda, ya lo tengo controlado.
Vivir en un pueblo tiene muchas más ventajas que inconvenientes, que
también los hay. Les comento algunas ventajas, por supuesto personales, y cada
cual tendrá las suyas.
Si tienes que hacer gestiones de papeleo todo es más asequible y hasta
posiblemente más amable. Conoces a quien tienes delante, y eso te salva de
posibles conflictos. Sales sola y siempre te encuentras con alguien para
charlar, en cierto modo es nuestro guasap campestre-rural. Los niños llegada
cierta edad temprana pueden ir solos a la escuela. Los tiempos se valoran más
lentamente, la vida y la muerte están más cercanas y eso hace que pisemos con
mayor fuerza el suelo. De verbenas, farolillos y sus dulces y paisajes
hablaremos otro día.
Eh!, ya saben que todo no es tan idílico pero a veces se acerca.
Para mí lo peor son esas murmuraciones del corrillo vecinal allí en el
fondo del callejón con sus interpretaciones erróneas. Y el transporte público,
por sus austeros horarios.
![]() |
| Foto: F. M. C. |


Estimada Paca (confío que no le moleste el tuteo):
ResponderEliminarAl no estar familiarizado con este tipo de medios de comunicación (creo que no he escrito más de 40 e mails en los últimos años), no he sido capaz de enviarle un comentario a su última entrada.
No sé si Vd. (dejemos el tuteo por si las moscas) ha visto una preciosa película: “El viento y el león”, protagonizada por Sean Connery y Candice Bergen. En un momento determinado Al Raisuli (S.C) le dice a Candice Bergen: “ Sra. Pedecaris, Vd. me está creando muchos problemas”.
Pues eso, que la informática me está creando problemas. Así pues, voy a tratar de repetir mi respuesta:
a) Mi agradecimiento por seguir recibiendo noticias suyas. En cualquier caso trate de no ser tan tacaña en sus envíos. Sus lectores se lo agradecerán.
b) Me alegra que haya encontrado su lugar, no sólo físico, en el mundo. Afortunados aquellos que aguardan ya sólo vivir y morir como han querido.
c) De alguna manera, como decía alguien cuyo nombre no recuerdo (quizás el poeta Alfonso Costafreda): “El destino baraja las cartas, pero somos nosotros quienes jugamos”.
d) También estoy de acuerdo con el viejo lema de Javier Reverte, en su libro “Vagabundo en Africa”: “Donde hay un deseo hay un camino”
e) Siempre he estado convencido que el Sr. D. le iba ayudar a encontrar ese lugar, y que no tendría ningún inconveniente en asumir esa especie de oración que Antonio Muñoz Molina escribió en “El jinete polaco”: “…pero si es posible, concédenos el privilegio de no saciarnos jamás, alúmbranos y ciéganos, dicta para nosotros un porvenir del que por primera vez en nuestras vidas no queramos desertar”.
f) Cuando pienso en Vd. Y el Sr. D. me viene a la memoria una frase de Salvador Paniker en su libro “Segunda memoria”: “En un matrimonio feliz, la esposa provee el clima, el marido el paisaje”. O quizás es al revés, no lo tengo claro.
g) Cuando habla de su chimenea no puedo evitar recordar aquel verso de Andrés Trapiello: “Las llamas, que son nuestras olas de tierra adentro”.
h) Cuando me informaron de vuestra decisión de iros a un pueblo, no me sorprendió, pensé que está era la opción que vosotros considerabais más sensata para vuestras vidas, porque como escribió Manuel García Rubio en su libro, con un título difícil de mejorar, “El efecto devastador de la melancolía”: “Tal vez resulte temerario que uno se crea dueño de su propio destino, pero lo es mucho más renunciar a conseguirlo”.
i) Cuando la leo, de alguna manera y salvando algunas o todas las distancias, tampoco puedo evitar la respuesta de Francisco Umbral en una entrevista que le hizo en los año 90 Joaquin Soler Serrano en TVE: “Todas las vidas se parecen mucho y, si uno habla de uno mismo, no es por vanidad, sino porque soy el desconocido que tengo más a mano”.
j) Respecto al echo de escribir ya un viejo teósofo libertario dio su opinión: “Escribir es una forma de hablar sin ser interrumpido”.
ResponderEliminark) Aunque estaba el poliédrico José Bergamín para plantear su alternativa: “De todos los lugares/en los que me he escondido/no he encontrado ninguno mejor/ni más seguro/que el silencio”
l) Hace años, décadas que no nos vemos, en cualquier caso, como decía Ernesto Sabato: “La amistad pervive. Aunque los amigos no se vean seguido. El amor, en cambio, requiere milagros, pruebas y confirmaciones permanentes”.
m) Porque como escribió Rosa Montero: “..y no es bueno vivir sin darse cuenta de que uno está vivo, devorado por el estrés, por la convulsión o por la sinsustancia. Ni dedicar todas las energías al dinero, al éxito o al poder, objetos que están todos fuera de uno mismo y por lo tanto te sacan de ti, te pierden, te alienan. Ni descuidar, y por tanto empobrecer el mundo de los sentimientos y de los afectos”
n) Yo tengo la sensación, afortunadamente, que como decía Mario Benedetti : Tengo un harén de no me olvides y no puedo olvidarlos porque añaden azul a mi memoria”
o) Porque de alguna manera, como escribió un portugués anónimo: “Pero si me paro un momento, si consigo cerrar los ojos, los siento a mi lado de nuevo, aquellos que he amado: viven conmigo”.
p) O dicho con palabras de Manuel Vicent: “La felicidad sólo está en una memoria azul de las cosas y de los seres que amas”.
q) Aunque también estoy de acuerdo con lo que escribió Luis Sepulveda: “Mi alma es un mapa/de lugares y rostros/cada vez más vivos”
ResponderEliminarr) O como relató Eduardo Galeano: “Hombres y mujeres que me aumentaron el alma”
s) Yo creo que está bien escribir, juntar palabras, porque como dijo Saramago: “Dejamos hijos, dejamos algún dinero, pero no dejamos palabras, sin palabras no existiría el mundo porque no se podría expresar”.
t) Soy de los que cree, como José Jiménez Lozano: “Un narrador es alguien que mira el mundo y a todos los hombres, y carga con toda la memoria de ellos para que nada del hombre se pierda”.
u) Me alegra que contemple con alegría su vida.
v) Y que nunca haya renunciado a encontrar su lugar en el mundo
w) Que estoy convencido que se siente querida por mucha gente (incluido este anónimo admirador)
x) Que tampoco le cunda el pánico si algunos atardeceres invernales se siente rodeada por la melancolía (el explorador inglés Richart Burton (o Barton) decía que la melancolía es la alegría de los tristes.
y) Acabo con unas palabras de mi hija, que si bien es posible que ya las conozca, no me importa repetirlas porque me resultan hermosas y entrañables: “Que grande ha sido disfrutar del mundo junto a vosotros, os declaro hoy mi amor eterno hacia cada una de vuestras miradas, hacía los rostros que nos nombran, hacía las risas y las diferencias, pues ha sido inmenso estar juntos”.
z) Aquí cesa todo discurso
Breve nota: La seguiré leyendo, pero creo que es conveniente que por un cierto tiempo cesen mis comentarios. Vd. debe de seguir siendo la protagonista. Además, como dijo Ernesto Guevara, también conocido como El Che, otras tierras reclaman mi presencia.
Cuidese. Una vez más: Su recuerdo siempre estará ambadurnado de ternura, alegría y agradecimiento.
P.D. No releo lo escrito. Es posible que me hay convertido en un vulgar imitador de los manuales de autoayuda. Son los riesgos del directo.