Dicen que la atracción entre los humanos comienza por la vista, el olfato
y posiblemente influyen también el maquillaje, los peinados, el baile, según
quizás que adornos, etc. Pero también por las palabras y los gestos que
acompañan a dichas palabras. En cierto modo las palabras producen una atracción
que hace que algo o alguien nos gusten o no, Cuánta magia hay en unas palabras
acompañadas por unos gestos entrañables.
Lo anterior me trae al recuerdo un pequeño texto de Eduardo Galeano llamado
Ventana sobre la palabra IV:
Magda Lemonnier recorta palabras de
los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En caja roja
guarda las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja
azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente
guarda las palabras que tienen magia.
A veces, ella abre las cajas y las
pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran.
Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.

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