miércoles, 27 de mayo de 2015

Paréntesis

Sinopsis del libro de Juan Marsé: “Noticias felices en aviones de papel”
“En un día cualquiera de un verano de finales de los 80, arriba en el 2º piso, vive la Sra. Pauli, una viejecita que aún lleva los labios de carmín…
Bien mirado, hoy no es un día cualquiera porque la Sra. Pauli ha tenido una gran idea: lanzar aviones de papel cargados de buenas noticias desde su balcón.”
Y ahora viene la pregunta: ¿por qué les hablo de Juan Marsé y sus aviones de papel?
Porque, aunque la vida a veces es un poco complicada, todavía hay gente que en cualquier oficio hace que las cosas funcionen de la mejor manera consiguiendo con su trabajo más armonía o, si lo prefieren, buen rollo.
Miren ustedes, hace poco estuve en una boda: los novios super guapos, los acompañantes también aunque algunas se empeñaran en el tacón de aguja (era mi caso) y parecían “patos mareaos” pero, la verdad, aunque sea para subir al Cerro, mejor con tacón de aguja. Bien, como les decía, la boda estuvo genial por mil razones y la cena estupenda, con unos camareros muy amables que con su gran conocimiento del oficio ayudaron a esa armonía oculta y contribuyeron a que el acontecimiento fuera algo muy especial.
Vuelvo a los aviones de papel.  Conozco gente con grandes capacidades intelectuales, personas de mucho talento y muchos conocimientos pero que no van acompañados de esa aptitud llamada “buen rollo” y que no superan ninguna barrera por mucho talento que tengan. Sí, ya saben de qué les hablo, de esos amargados, de la España en blanco y negro, de los salvapatrias… Ya empiezan a aburrirme.
Vuelvo otra vez a loa aviones de papel. Por favor, cómo me enrollo. Estoy hablando de esos maestros de un pueblo muy especial para mí, maestros que cuentan y escuchan historias de sus alumnos, mil historias en las que hablan de felicidad, de ortografía, de recetas cotidianas, incluso de cómo hacer el mejor jabón. Y hablan de libros, y ese día 23 de abril, día internacional del libro, hicieron que ese día fuera original, armonioso y compartieron el buen rollo con la gente del pueblo lanzando aviones de papel desde la terraza de la escuela con poesías, canciones, recetas, dibujos y, sobre todo, muy buenas intenciones.
La vida sigue igual, donde la dejamos, pero a veces esos paréntesis ayudan a que la Sra. Pauli, la Sra. Patrocinio… lancen buenas ideas.
 
¡Vean y disfruten de las fotos de ese día!



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