Luego despedí
el año igual que empecé la Navidad, con gente a la que quiero y, por supuesto,
con una digestión pesada por los platos contundentes, con sillas vacías que
animaban al recuerdo y con el sentimiento alegre de haber compartido muchas
navidades, muchos guiños y muchos secretos. Y, ahora, comienzo el año pensando
que estrenamos nuevas oportunidades, que si lo acompañamos de “buena salud,
trabajo y mucha ilusión” supongo que tendremos muchas aventuras que todavía
desconocemos pero que seguro que nos ayudarán a crecer y a evolucionar.
Como siempre,
pocas cosas tengo claras, no voy a comprometerme con promesas que ni me las
creo ni cumpliré, como gimnasios, bajar peso, que todo el mundo es maravilloso,
que todos vamos a triunfar, etc. Pero sí quiero seguir comiendo tartas de
chocolate sin mala conciencia, tener tiempo para pasear, leer y no hacer nada,
ducharme sin prisas hasta salir como un cangrejo de tanta agua caliente, seguir
disfrutando del primer café de la mañana, tener siempre un pintalabios en mi
bolso, que la gente que quiero sepa que la quiero, alegrarme cuando la gente encuentre trabajo y no tenga que irse de este
país, que mis hijos sean felices y tengan mucha salud, poder decir no sin
remordimiento, seguir jugando a creerme la mejor repostera del mundo mundial,
tener la capacidad de echar a correr cuando la estupidez y la crueldad superan
la realidad, dejar el whatsapp (guasapeo) cuando esté con amigos y agradecer la
lectura de este blog.
Habitualmente
no soy de frases pero, en este caso, les dedico una con el sentido que le da la
película El club de los poetas muertos:
“Carpe diem” y que sean ustedes muy felices en
este año 2015.

Semper optimum.
ResponderEliminarMuchas gracias, besos y Salud, Paca.