lunes, 15 de julio de 2013

Creencias

Era sábado y en vez de irme a la playa elegí las rebajas. ¡Qué locura de tentación! Y entre tanta gente me encontré con una amiga de facultad que hacía mil años que no sabíamos nada una de la otra. Nos pusimos al día y me comentó una noticia triste, el fallecimiento de una amiga. Como es creyente me dijo “ahora estará
con Dios en un lugar privilegiado”. Yo no soy creyente y siempre he pensado que cuando pierdes a un ser querido se queda en nuestros corazones y sólo ahí. Me hizo recordar que las personas necesitamos historias, creencias que nos permitan ir aguantando y que luego transmitimos de una generación a otra, independientemente sea creyente o agnóstico.
En cualquier caso no me gusta calificar a las personas por su ideología, religiosa o de cualquier otro tipo, marginando a los que no pertenecen al mismo grupo. Personalmente, cuando elijo a mis amigos/as no me baso en el lado ideológico en el que se sitúan sino que sean buena gente, acostumbradas a mirar fuera de sí mismas, más solidarias y atentas a las emociones ajenas. Así pues, yo ese día me sentía afortunada de estar con Mercedes compartiendo charla y libros.

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