viernes, 22 de junio de 2018
A veces
No sé de qué va
esto que llamamos vida, a veces cansa, a veces hiere, a veces da miedo y a
veces gusta.
A veces me
gustaría parecerme a mi madre en cuanto a su positivismo
A veces también
en lo bien que bailaba y cómo marcaba el ritmo, incluido el de su vida.
A veces me
invade una nostalgia heredada de mi padre que lo entristecía igual que ahora a mí.
A veces presumo
de lo buena repostera que soy, sólo a veces, cuando me vengo arriba.
A veces intento
comprender a esas personas aparentes de buen hacer y de buen físico que esconden
un submundo violento tanto físico como moral.
A veces me
convierto en una persona fuerte y agradecida.
A veces bailo en
la cocina.
A veces me
cabreo mucho por no ganar al “Rummikub”.
A veces me
fascina mi perra Tula, está muy mayor y le da pereza pasear pero siempre está a
mi lado con bajonera y sin ella.
A veces la vida
me da más de lo que yo hubiera soñado, incluyendo depciones y demás tontunas.
A veces me gusta
adornar las tartas y mis cajas, también mi vida con cursilerías múltiples,
A veces tengo vértigos,
cuando se incorporan a mi cuerpo pierdo la orientación y, por supuesto, el
norte.
A veces se me
van.
A veces con la
edad descubres que eres la misma persona de juventud pero el cuerpo no.
A veces y
siempre llevo pintalabios rojo.
A veces mi mayor
ambición es la tranquilidad y el sentido común.
A veces me gusta
el mar, ya lo dice Serrat, nací en el Mediterráneo.
A veces leo
hasta el amanecer.
A veces me
comería el pastel de chocolate, todo para mí.
A veces soy
amable aunque mi cara me delata.
A veces me gusta
estar sola para reponer energía.
A veces y
siempre me gustan mis hijos, ella por su espontaneidad, él por lo contrario.
A veces dicen
que el amor es lo mejor, al mío no le pongo calificativo.
A veces pongo
boleros, como hoy para escribir en mi trastienda.
A veces y
siempre a mis lectores les deseo feliz verano.
A veces pienso
en Angelito, ¿con quién compartirá su tiempo?
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