lunes, 12 de febrero de 2018

Sabiduría imperfecta

Mi amiga Miss Gl dice que estamos en la edad de la sabiduría y yo, bueno, no lo tengo tan claro, pero que intentamos seguir adelante con esos achaques vertiginosos y demás condimentos, eso sí. Cuando ella habla de sabiduría se refiere a no tener miedo a nada, solo al miedo, esa edad en la que cuando no estamos a gusto o algo nos agobia intentamos con elegancia pedir la cuenta e irnos con rapidez, cuando habla de sabiduría se refiere a esa libertad de aguantar solo lo que nosotras decidimos. Estamos en esa edad en la que nos agobia la rutina corrosiva (lo sé, como a todo el mundo), es una edad extraña,  de cambios, por ejemplo, siempre me han gustado los grises y los camel, el blanco, por supuesto el rosa, ya saben muy Doris, pero de vez en cuando tanto mis amigas como la menda nos ponemos unos colores imperfectos que acaban siendo la perfección del momento. Es como si nuestra mente se desvaneciera y son nuestras hormonas las que dictan de forma deliberada nuestras elecciones.
Somos señoras educadas y encantadoras con la gente que nos gusta y, aunque no se lo crean, nos gusta pasar inadvertidas, tenemos un punto de locura como ya comenté en una trastienda anterior, aunque ese punto de locura nuestras parejas a veces no lo entiendan. Nos gusta profundizar en cualquier tema, hablo de mis amigas, no saquen conclusiones con lo que escribo, ya saben que a mí me encanta lo cursi. Lo que sí tenemos en común es nuestra lealtad y nuestra amistad, no solemos salir en chándal, en cierto modo somos coquetas, también somos grandes lectoras y el vino, sea el que sea, en copa.
Otra cosa les cuento, desde siempre me ha gustado sentarme en la estación de tren de Vlc (que sin despreciar las demás me parece una de las más bonitas) y me gusta sentarme a leer, aunque les diré que lo de llevar el libro es postureo, ya que enseguida me distraigo pues me gusta más observar y cotillear, charlar, ver pasar a la gente y montarme mi historia, estilo Forrest Gump.
Pues bien, en una de esas tantas historias observé a una pareja de unos treinta y tantos años muy pendientes de sus respectivos móviles, cuando los dos los dejaron, por cierto muy coordinados, dejar sus móviles a la vez iniciaron la conversación de sus incontinencias intestinales ¿Esto será amor? Siempre he criticado el enganche al móvil cuando estamos con gente, ahora bien si las conversaciones van a ser de incontinencia intestinal y verbales sin filtrar lo que se dice, tiene razón mi amiga Gl, posiblemente los sesenta sea la edad de la sabiduría, la edad de querer sin condimentos, la edad en la que nos importa un bledo estar solas, si no hay nada mejor claro, la edad de la imperfección, la edad del desorden ordenado, la edad de evitar tensiones, la edad de embellecer la vida en la medida que se pueda, de dejar el victimismo, la edad que no hay que gastarse un pastón para ir perfectas ¡Viva los outlets!
 Este artículo además de cursilono tiene una parte de esnobismo, hay amigos que a los sesenta empiezan a ser como mi playa favorita, a veces el agua está en calma y otras veces tiene pequeñas corrientes subterráneas. Mis amigas no sé si serán sabias pero son perfectas imperfectas.

PD. Sr. Anónimo usted cree que si encontramos a Angelito nos reconocería?