lunes, 13 de febrero de 2017

Querer bonito

A veces un segundo es una eternidad y otras la eternidad parece que se consume en un segundo. Hay veces que lo veo todo claro, diáfano, y comprendo el mundo y su sentido; otras veces la vida me resulta extraña y ajena y he de hacer un esfuerzo para integrarme. Porque la vida no va siempre como deseamos y mi síndrome Doris Day no siempre funciona y empiezo a darle vueltas a mi coco, y entonces me viene el psicólogo de turno con la frasecita.” Al mal tiempo buena cara”, y en ese momento tengo que poner mi sonrisa más falsa para no enviarle… Que conste que a veces se hace con la mejor intención.
Me decía una amiga psicóloga (por cierto, con título) que para ir siempre hacia delante hay que activar los recursos que cada uno tiene para superar obstáculos y a la vez generar ilusión y confianza, dos motores imprescindibles para encontrar la solución y seguir.
Ser positivo es un aprendizaje y que conste que intento llevarlo a la práctica. Les pongo la lista que me dio mi amiga.
Empezar el día practicando 5 minutos de ejercicio de visualización imaginándose haciendo actividades cotidianas en un estado relajado sin estrés.
Escribir una lista con afirmaciones positivas. “Puedo, lo haré, lo solucionaré”.
Enfocar la mente hacia todo lo bueno de la vida y desconectar de la rutina lo negativo.
Olvidar la ley de Murphy (eso de que si algo puede salir mal saldrá mal). Hay que convencerse que los contratiempos pueden superarse.
Es más fácil actuar cuando se asume que la vida depende de uno mismo  y no de los demás
Acabar el día con pensamientos positivos y recordar situaciones que nos hayan alegrado el día y pensar en ellas.
En este último punto quiero acabar hoy mi blog con un pensamiento positivo que me alegró el día.
Érase una vez una peluquería canina. La chica de este establecimiento, además de embellecer y cuidar a los animales de lo que doy fe y sino que se lo pregunten a mi Tula, recoge perros abandonados, maltratados…y después intenta buscarles un hogar, siempre de forma altruista, aspecto muy importante para que los tóxicos lo tengan en cuenta.
Pues bien, un buen día recogió una perra escuálida y enferma, la curó y se convirtió en una podenca alegre y feliz y esta vez se la quedó. Un día,  debido al ruido, el bullicio y lo miedosa que es, se escapó. La chica no perdió la esperanza ni la tenacidad, puso carteles y el día 29 de cada mes cerraba su negocio y se iba en busca de su perra Dulce, a veces guiada por su instinto y otras veces por lo que la gente le decía. Y así transcurrieron 3 años en busca de una podenca pequeña con manchas blancas. Y finalmente la encontró gracias a su tenacidad y a la buena gente que le ayudó. Medio pueblo lloró de alegría con este hecho.
Esta historia me recordó la película “Siempre a tu lado”, basada en una historia real, ya saben la historia de un perro llamado Hachiko. Y es que mientras cada vez más gente mide sus avances por el número de cosas materiales que posee hay otras gentes que prestan más atención a la diversidad y a querer bonito (aunque esta última frase quede muy cursi).
Siempre que he escrito sobre animales y maltrato en mi fb he tenido que escuchar la frase “cuánta consideración con los animales, ¿y los humanos qué? Con el hambre que hay por el mundo, las miserias… y tantas tontunas por un chucho”. Pero no se engañen, la gente que dice esto no suelen hacer nada por nadie, no empatizan con nada.
Sin embargo, la gente que advierte sufrimiento ajeno es la gente que me gusta, es más solidaria y posiblemente con esta gente no tendríamos tantas crisis emocionales.
Y vuelvo a mi frase cursi les gusta querer bonito.