jueves, 28 de diciembre de 2017
Pequeñas cosas
¿Plan para
Navidad?
Ninguno, sobre
la marcha. Posiblemente, el de siempre, pequeñas cosas cotidianas que son las
que deseamos.
Protestarle a Míster
D. porque le añade condimentos a la ensalada que no me gustan.
Rutas de senderismo
sin fatigarme.
Quedar con mis
amigos.
Descubrir nuevas
lecturas.
Seguir adelante.
Conversar en calma,
dejar de lado lo tóxico.
Decir no.
Esperar siempre
amor.
Encontrarme
siempre con las voces que quiero.
Que pasen los
años y los cambios que mi vida experimente no sean perjudiciales, y así lo
espero.
Que siempre esté
abierta a un poema nuevo.
He dicho
pequeñas cosas, lo siento, he sido muy vanidosa… o quizás no.
Me he dejado
llevar por el sarpullido navideño.
Mis mejores
deseos para los lectores de la trastienda.
¡¡¡FELIZ AÑO
NUEVO 2018I!!!
sábado, 4 de noviembre de 2017
De nuevo aquí
Hola!!!
Antes que nada
les diré que vuelvo al blog, pero también que no seguiré con la misma
periodicidad, o quizás sí, me reclaman de otras tierras (como diría mi anónimo)
y eso hace que no tenga la misma rutina que necesito para escribir en el blog.
He tomado
decisiones que le han dado un giro a mi tiempo. Lo decidí por salud, por edad,
porque además necesitaba un cierto orden en mis pensamientos, nuevos paisajes
incluidos los mentales, volver a elegir libre de cualquier presión. No se
piensen que todo es muy Doris Day, para nada, no fue fácil, inseguridad e
incluso echaba de menos ciertas rutinas que tenía establecidas en mi día a día.
Pero afortunadamente duró poco.
Como les
comentaba, en esos giros me encontré con calles que había olvidado y siempre
fueron muy gratificantes para mí. Hasta creo que he dejado mi actitud Felipe (personaje
de Mafalda), ¡pero poco eh!, que no me quiero subir muy arriba, no me caiga.
Me he
incorporado a viajes del IMSERSO en los que, por cierto, conoces gente especial.
Vaya, que se lo pregunten a Míster D. y a la menda. ¿Verdad que sí, Brigi, Neme?
Volver a pasear
los jueves por el mercadillo y encontrarte con gente de tu adolescencia, ahora
pensionistas, mayores como yo, en su mayoría abuelas, le quito importancia al
tema… lo sé envidia cochina. Se lo cuento a míster D. y él que es más
pragmático me recuerda que mañana tenemos nueva ruta (me lleva frita con el
senderismo). Les diré que, en la medida que pueda, elegiré mi tiempo, y en ese
tiempo elegido está el club de lectura donde nos reunimos cada mes para entrar
en el fondo de las letras del libro elegido y donde también descubrimos a los
escritores. Además, al finalizar cada sesión nos adentramos en una gastronomía
de copas y grandes manjares, casi siempre caseros.
Y no sé por qué
razón sucedió un día sin más, empezó también el círculo la alborada, mujeres
cincuentonas, sesentonas, abrimos un espacio para dialogar despacio por la
simple necesidad de descubrir el mundo
de los porqués.
Nos vemos
pronto, me voy, he quedado con una amiga, me sentaré, me pediré mi copa de vino
blanco chardonnay y dejaré el móvil en
el fondo del bolso en modo avión.
P. D. Sr.
Anónimo confió en que si encuentra a nuestro queridísimo desaparecido me avise.
miércoles, 12 de abril de 2017
Cara de col
Escribo porque
me da la vida, escribo porque necesito vivir otras vidas, escribo porque las
palabras me ayudan a quitarme miedos, ansias, y escribo por vanidad, porque en
algún momento alguien me leerá y con ello espero que se lleve una sonrisa (¿ven
ustedes mi vanidad?). En una palabra, escribo encontrando el equilibrio que a
veces perdemos.
Andaba yo
cabreada por mil razones, dando prioridad a lo que no tenía que ser, o sea a personajes
tóxicos, y los veía como en una película, muertos vivientes invadiendo mi mundo.
Y después de taladrar a Míster D. y a mis amigos, finalmente calmé mi cabreo,
lo que mi gente agradeció porque ya Míster
D. me ponía cara de col. ¡Eh!, no se extrañen, que a mí también vienen a
taladrarme algunas veces y llega un momento que también se me pone esa cara. Pero
volviendo a mi cabreo, yo me sentí como una loca carioca y pensé: hablemos de
la gente buena, la que no hace ruido y nunca está en el candelero, gente
anónima pero gente especial.
Así pues hoy
quiero contarles una situación de esa gente anónima que un día cualquiera te alegra
y hacen de un día cotidiano algo especial.
Andaba aquí la
menda por la capital, con la idea de ir a una determinada tienda, cuando llegué
había gente delante de mí y por lo tanto pedí turno. En eso, una señora con
mucha prisa y malas formas llega la última e intenta colarse con el pretexto de
que solo quería una cosa. De repente la atmósfera se volvió incómoda. La
dependienta, con muy buenas formas, le dijo que esperase su turno y, sin
esperarlo nadie, entró al almacén y sacó una botella de mistela y pequeños vasos,
nos invitó a una mistela acompañada de unas galletas de chocolate. Y apaciguó
el ambiente.
Les cuento esto,
porque la dependienta demostró una inteligencia emocional que le permitió tranquilizar
el ambiente.
No sé si a
ustedes les pasa, supongo que sí, como a mí, que a veces nos dejamos llevar por
gente que no merece ni un minuto de nuestro tiempo y dejamos de atender a la
gente que queremos y que nos quiere, aunque está claro que ellos lo saben. Pero,
aunque lo sepan, hay que demostrarlo porque puede que mañana sea tarde, hoy es
hoy.
Abracen,
escriban notas de lo importantes que son en sus vidas, bailen y tengan buenas
formas, pongan colores en sus vidas, digan aquello que no se atrevieron por timidez
y mantengan tertulias con la gente buena acompañadas de una copa de vino blanco
o de lo que a cada uno le guste. Dejemos a los tóxicos arrogantes con su propia
vida y no los dejemos entrar en la nuestra.
Amigos, vivir
con armonía es un lujo difícil de encontrar.
PD. Mi deseo
para ustedes, amigos de la trastienda, es que la vida siempre les lleve a un
lugar mejor que el anterior. ¡¡Un saludo de la menda lerenda!!
lunes, 13 de febrero de 2017
Querer bonito
A veces un
segundo es una eternidad y otras la eternidad parece que se consume en un segundo.
Hay veces que lo veo todo claro, diáfano, y comprendo el mundo y su sentido;
otras veces la vida me resulta extraña y ajena y he de hacer un esfuerzo para integrarme.
Porque la vida no va siempre como deseamos y mi síndrome Doris Day no siempre
funciona y empiezo a darle vueltas a mi coco, y entonces me viene el psicólogo
de turno con la frasecita.” Al mal tiempo buena cara”, y en ese momento tengo
que poner mi sonrisa más falsa para no enviarle… Que conste que a veces se hace
con la mejor intención.
Me decía una
amiga psicóloga (por cierto, con título) que para ir siempre hacia delante hay
que activar los recursos que cada uno tiene para superar obstáculos y a la vez
generar ilusión y confianza, dos motores imprescindibles para encontrar la solución
y seguir.
Ser positivo es
un aprendizaje y que conste que intento llevarlo a la práctica. Les pongo la
lista que me dio mi amiga.
Empezar el día practicando
5 minutos de ejercicio de visualización imaginándose haciendo actividades
cotidianas en un estado relajado sin estrés.
Escribir una
lista con afirmaciones positivas. “Puedo, lo haré, lo solucionaré”.
Enfocar la mente
hacia todo lo bueno de la vida y desconectar de la rutina lo negativo.
Olvidar la ley
de Murphy (eso de que si algo puede salir mal saldrá mal). Hay que convencerse
que los contratiempos pueden superarse.
Es más fácil actuar
cuando se asume que la vida depende de uno mismo y no de los demás
Acabar el día
con pensamientos positivos y recordar situaciones que nos hayan alegrado el día
y pensar en ellas.
En este último
punto quiero acabar hoy mi blog con un pensamiento positivo que me alegró el día.
Érase una vez
una peluquería canina. La chica de este establecimiento, además de embellecer y
cuidar a los animales de lo que doy fe y sino que se lo pregunten a mi Tula, recoge
perros abandonados, maltratados…y después intenta buscarles un hogar, siempre
de forma altruista, aspecto muy importante para que los tóxicos lo tengan en
cuenta.
Pues bien, un
buen día recogió una perra escuálida y enferma, la curó y se convirtió en una
podenca alegre y feliz y esta vez se la quedó. Un día, debido al ruido, el bullicio y lo miedosa que
es, se escapó. La chica no perdió la esperanza ni la tenacidad, puso carteles y
el día 29 de cada mes cerraba su negocio y se iba en busca de su perra Dulce, a
veces guiada por su instinto y otras veces por lo que la gente le decía. Y así
transcurrieron 3 años en busca de una podenca pequeña con manchas blancas. Y finalmente
la encontró gracias a su tenacidad y a la buena gente que le ayudó. Medio
pueblo lloró de alegría con este hecho.
Esta historia me
recordó la película “Siempre a tu lado”, basada en una historia real, ya saben la
historia de un perro llamado Hachiko. Y es que mientras cada vez más gente mide
sus avances por el número de cosas materiales que posee hay otras gentes que
prestan más atención a la diversidad y a querer bonito (aunque esta última
frase quede muy cursi).
Siempre que he
escrito sobre animales y maltrato en mi fb he tenido que escuchar la frase “cuánta
consideración con los animales, ¿y los humanos qué? Con el hambre que hay por
el mundo, las miserias… y tantas tontunas por un chucho”. Pero no se engañen, la
gente que dice esto no suelen hacer nada por nadie, no empatizan con nada.
Sin embargo, la
gente que advierte sufrimiento ajeno es la gente que me gusta, es más solidaria
y posiblemente con esta gente no tendríamos tantas crisis emocionales.
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