domingo, 15 de noviembre de 2015

No hay razón


- ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
- No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.

Aprovecho este fragmento de Alicia en el País de las Maravillas para cambiar el contenido “rosa” habitual del blog después de oír las noticias estremecedoras de París. ¡Qué quieren que les diga, me quedo sin palabras!
El Gato le dice a Alicia que no importa el camino elegido. El azar, por azar una gente escogió ese sitio para ir a cenar o a escuchar música, o no, ese día cambiaron de sitio o se quedaron en casa. Para estos últimos la vida sigue, con tristeza, con pánico, pero sigue. Hay un tenue hilo entre la vida y la muerte, a veces una simple elección.
Mi columna en este blog suele partir de historias inventadas tratando de hacer lo cotidiano más llevadero, y con una tendencia hacia las fotos bonitas, desayunos idílicos con sus tacitas molonas, cenas con velas y charlas hasta la madrugada, refugio en el calor del hogar; todo muy bonito y a la vez ¡qué cursi!. Lo sé, pero me gusta. Como dirían en la serie de los Simpson, vivo en la calle de las piruletas.
Esta vez escribo contra mi forma habitual de enfocar el blog, este hecho me ha conmovido porque no lo entiendo, es una sinrazón, es violencia sin más. Nunca hay una razón para tropezarse con la muerte cuando un día eliges ir a un concierto o a cenar con los amigos o, por qué no, decidas separarte de un hombre con el que no quieres convivir más. Nunca hay una razón para que una madre y su hija mueran de un disparo, nunca hay una razón para que más de un centenar de personas mueran a manos de ningún grupo terrorista armado Nunca hay una razón para la violencia, se ejerza con las armas, con las manos o con las palabras. ¡Cuánto odio! ¡Cuánto terror!
¿Qué camino hemos de escoger, el de la razón, el de la ira, el de la comprensión, el recogimiento por el dolor? Que cada uno se pregunte qué camino escogería, especialmente aquellos que han perdido a un ser querido o ese niño que ha perdido a su madre y a su abuela, yo tengo claro lo que no escogería. No escogería el camino del fanatismo que siempre conduce al horror y es el de la sinrazón.