domingo, 17 de noviembre de 2013

Suena el teléfono

He llevado unos días con un cierto agobio, demasiadas cosas para mi lentitud física y mental y sin apenas tiempo para coordinar ambas. Además, muy gruñona, y no me gusta. Que conste que una no es la alegría de la huerta pero tampoco…
Estoy preparando este post por la noche, cosa rara ya que yo soy  totalmente diurna. Pero, como he dicho al comienzo, tengo el tiempo muy comprimido. Suena el teléfono, son las diez de la noche, y es mi amiga que me dice que quiere hablar conmigo, ¿a estas horas?, le digo. Pero no se queja de mi crítica, está claro que es mi amiga, y me dice: ¡relájate!, palabra que odio porque la vinculo a Ana Botella.
MI amiga habla y se pone a recordar historias de veinte años atrás. ¡Qué horror!, le digo, hace veinte años hasta creo que era más alta. Comprendo que mi amiga había comenzado con la conversación nostálgica para ablandarme el corazón, cosa fácil de conseguir conmigo. Luego pega un salto en la conversación y nos pasamos de un plumazo a la jubilación:

-  Ya sabes, Paca, haremos viajes con el Imserso y nos convertiremos en abuelas frikis desatadas.
Después de una hora termina:
-  Bueno, sólo te llamaba para darte ideas para tu Trastienda, buenas noches, ya sabes que te quiero un montón.
-  Buenas noches, yo también te quiero, Mercedes.
Mi amiga además de cómica es muy positiva, eso me gusta y siempre que nos reunimos con ella nos hace sentir como la criada que le dice a la niña en la película de “Criadas y señoras”:
-  Tú eres lista, tú eres importante, tú eres buena.
Así pues, la llamada de mi amiga ha cambiado el sentido de este post que comencé con una sensación de agobio, por lo que le dedico esta lista que he preparado compuesta por cosas que me provocan buenas o malas sensaciones.
Buenas sensaciones: escuchar música, reír hasta llorar de la risa, las ocurrencias divertidas de los amigos, conversaciones con mis hijos, pasear por callejuelas y librerías, desayunos largos, ir de picnic…
Malas sensaciones: la gente hostil, el pesimismo, los que hablan del tiempo, las enfermedades contadas con todo lujo de detalles, comer deprisa, los que prefieren el móvil a la conversación, los que nunca se emocionan,  los que prefieren la oscuridad al color…