sábado, 29 de junio de 2013

Objetos

Algunos objetos, sobre todo antiguos, despiertan en mí sentimientos, al igual que lo hacen las casas abandonadas. Es como si tuvieran vida; es más, intento imaginar quién y cómo los utilizaban, para qué servían, cómo vivían..., lo sé rarezas mías.
Determinados objetos de mi familia siguen conmigo ocupando un espacio, como una colección de viejos recuerdos. De algunos me acuerdo de su historia porque han sido testigos de algo importante y los mantengo bien guardados, como unas copas de frágil y delicado cristal que no podrían sobrevivir a la torpeza y prisas de ahora o a que alguno de mis perros decida darles una sacudida, aunque sé que el líquido que pusiera en ellas ganaría en calidad y presencia.
También imagino que, en el futuro, uno de mis hijos o nietos, encuentre en esos objetos un mensaje imaginario. Yo apenas los uso pero siento que a veces los objetos me unen a sentimientos encontrados o perdidos.
¿A vosotros os une algún objeto?

Música para empezar el día

Después de oir las noticias nada mejor que Louis Armstrong para despejarse un poco.

lunes, 24 de junio de 2013

Presentación



Quiero dedicar este blog a mis mujeres, las que han formado parte de mi vida y guían mis recuerdos a través de los sentidos y los aromas.
El olor a canela que acompaña al arroz con leche me conduce a mi abuela, una mujer de anchas caderas, con el pelo recogido y siempre de luto por la muerte de un hijo que murió demasiado joven y por el que una servidora lleva su nombre. MI abuela crio a sus cuatro hijos con el empeño de una gata mimosa, o de una tigresa cuando trataba de protegerlos, y lo mismo hizo con sus cuatro nietos.
Tía Asunción, una mujer solitaria e independiente, siempre sonriendo, dedal, hilo y máquina de coser compusieron su vida hasta la jubilación. Su recuerdo va unido a las fresas con leche condensada, su aroma siempre a jabón, una imagen de sus armarios impecables…
Cuando pienso en una señora alta y elegante veo a Doña Dolores, mi tía, que vivía en la calle Caballeros, joven viuda sin hijos. Allí pasé parte de mi adolescencia estudiando el bachiller. Esta mujer fue la que más hondo caló en mi vida y todavía siguen en mi memoria sus lecturas, esa carne de membrillo recién hecha, su olor a hierbabuena y su refinada educación.
Y mi querida madre, siempre con su alegría y su capacidad de lucha. Su aroma sería el de la coca en llanda acompañada de un buen tazón de chocolate caliente.
¿De qué tratará este blog? Su nombre da una pista, la trastienda, o sea, lo que hay detrás, lo que elaboramos para tener un buen comienzo, y de Paca que es como me conocen mis amigos.